Unicornios para colorear
El unicornio es el dibujo que más piden los niños, y un cuerno solo no da para tanto. Cada lámina de aquí lleva uno distinto: seis posturas, cinco melenas, seis lugares mágicos donde plantarse y compañía que va desde un hada hasta un conejo.
Edad 3-10 34 hojas
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Si le preguntas a un niño cómo es un unicornio, te dirá que es un caballo blanco con un cuerno, y tiene razón. Ese es justo el problema de casi todos los unicornios para colorear que circulan por ahí: el cuerno es una sola forma y, una vez puesto, ya no queda nada que decidir, así que acabas con el mismo poni impreso en cuatro tamaños distintos.
Lo interesante de dibujar un unicornio es todo lo que rodea al cuerno. Un cuerno bien hecho lleva una espiral marcada de la base a la punta y se reconoce al instante; un cono liso parece un gorro de fiesta. Y la melena puede ser una sola masa pesada de pelo, una trenza con flores metidas dentro, seis bandas planas puestas una al lado de otra como un arcoíris, o un montón de rizos con estrellas atrapadas entre ellos, y cada una de esas opciones se convierte en una hoja completamente distinta en cuanto un niño empieza a rellenarla. Por eso estas 34 láminas cambian la melena, la postura, la compañía y la cantidad de detalle, en vez de cambiar el tamaño del mismo unicornio.
Se agrupan en seis bloques, y los bloques existen porque un niño de tres años con un crayón gordo y uno de diez con marcadores finos quieren cosas opuestas de un unicornio.
Seis posturas, de quieto a dormido
La primera lámina es la clásica: un unicornio de perfil con una flor creciendo junto a la pata delantera, porque es la que los niños piden por su nombre. Después se encabrita sobre un montículo con flores y la melena echada hacia atrás, sale al galope con el viento rizándose detrás, vuela con un par de alas de plumas abiertas por encima de las nubes, duerme hecho un ovillo sobre una nube bajo una luna en cuarto creciente y, al final, agacha la cabeza para pastar entre la hierba alta.
La melena es donde va el color
Cinco láminas que tratan el pelo como el tema y no como el adorno. Una melena tan larga que cruza la hoja entera en cintas abiertas. Una trenza gruesa con flores metidas a lo largo y un lazo al final. Bandas planas de pelo puestas una junto a otra bajo un arcoíris, que es la hoja para el niño que quiere sacar todos los marcadores de la caja a la vez. Una melena que se abre en remolinos con estrellas atrapadas dentro. Y un retrato de cerca en el que el cuerno en espiral es por fin lo más grande del papel.
Un sitio mágico donde estar
Un unicornio sobre una nube con un arcoíris arqueado sobre la hoja entera. Otro abriéndose paso entre setas y helechos en un bosque. Otro en lo alto de una colina con un castillo de tres torres detrás. Otro metido hasta las rodillas en una pradera de flores con mariposas pasando. Otro bajo un cielo lleno de estrellas con una estrella fugaz cruzando la esquina de arriba. Y otro bebiendo en una poza al pie de una cascada.
Nadie quiere ser unicornio solo
Para el niño que pinta primero al acompañante. Un hada flotando junto al cuerno con una varita. Un potrillo que se estira para tocar el hocico de su madre. Ocho mariposas dando vueltas alrededor de un unicornio sentado con las patas recogidas. Una niña montando a pelo con su pelo y la cola del unicornio ondeando hacia el mismo lado. Un conejo sentado entre las patas delanteras y dos pájaros posados en el lomo. Y una fiesta de cumpleaños con gorro de papel, pastel de tres pisos y globos con cuerdas.
El mismo unicornio dibujado de seis maneras
Un contorno liso sin nada dentro. Un kawaii chibi con la cabeza enorme, los ojos cerrados de contento y dos mofletes redondos sonrojados. Uno realista con anatomía de caballo de verdad y cernejas de pelo sobre los cascos. Un mandala con una cabeza de unicornio en el centro de anillos de pétalos y estrellas. Un zentangle con el cuerpo dividido en paneles de escamas, ondas, espirales y rayado cruzado. Y un unicornio de garabatos lleno de estrellas, lunares, rayas y cuadros.
Líneas gruesas y líneas finas
Los dos extremos de la colección. Tres láminas están dibujadas para manos pequeñas, con contorno muy grueso y sin un solo hueco estrecho: un unicornio gigante y sencillo que llena la página, una cara de unicornio enorme y sonriente ella sola, y uno fácil de pie junto a una flor redonda y un árbol triangular. En el otro extremo hay una cabeza cuya melena se convierte en rosas y hojas, y un unicornio detallado bajo un arco de enredaderas con una manta estampada encima.
¿Para qué edad son estos unicornios para colorear?
De tres a diez años. Las tres láminas para empezar llevan una línea muy gruesa y zonas amplias, que es lo que un niño de tres años puede rellenar sin salirse. Las posturas, los escenarios y los acompañantes van bien de cinco a ocho. El mandala, el zentangle, la melena floral y el arco de enredaderas son de línea fina y entretienen a un niño mayor toda la tarde.
Cómo funciona
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